Cometas

Uno de los más bellos espectáculos que nos ofrecen los cielos es el de los astros con cola que surgen de vez en cuando, muchas veces de forma inesperada. Pero no creamos que todos los cometas ofrecen un aspecto tan fascinante. Todos los años se descubren numerosos cometas, sin embargo, solo de tarde en tarde se pueden llegar a contemplar a simple vista.
En principio, un cometa no se diferencia mucho de un pequeño asteroide. El núcleo, que puede tener algunos kilómetros de diámetro, es de constitución rocosa, aunque en él se detectan otros muchos cuerpos, desde metales hasta vapor de agua. Pero sus órbitas son mucho más excéntricas, y posiblemente algunas de ellas abiertas. En lugar de mantenerse siempre a la misma distancia del Sol, están unas veces a cien, mil  o a miles de millones de kilómetros, y otras se acercan a pocos millones, mucho más cerca que Mercurio, quedando virtualmente embebidos en la zona de expansión del viento solar.
Esta especie de viento solar evapora parte de las materias que lo componen, al tiempo que provoca la formación de la cabellera (envoltura gaseosa brillante que rodea el núcleo del cometa) y, si hay materia suficiente, de la cola. Por efecto de este mismo viento solar, se explica que la cola de los cometas se extienda siempre en dirección opuesta al Sol.
Cometa Halley 1986
Cuando el astro se aleja de su perihelio, va recogiendo la cola, hasta quedar reducido de nuevo al núcleo, rodeado de una pequeña cabellera. Al cabo de diez, mil, un millón de años, el cometa, después de haber descrito una órbita inmensa y alargada, vuelve de nuevo a las inmediaciones del Sol y extiende otra vez las magnificencias  de su cola.
De todas formas, un cometa pierde en cada viaje una parte de su masa; de modo que aquellos que pasan muchas veces por el perihelio no tienen cola y son muy difusos. Por el contrario los que llegan de las lejanías del Universo suelen ser los más espectaculares y el mejor instrumento para observarlos son los prismáticos.
Se llaman periódicos aquellos cuyo periodo de retorno es conocido: por ejemplo, el Encke, que pasa cerca del Sol cada 3.3 años. El más famoso de todos los de período conocido es el Halley, que se cruzo con la Tierra en 1.986 y volverá  76 años después.
Los cometas son de una densidad bajísima, pero cuando extienden su flamante cola, son increíblemente bellos.


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